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02 julio, 2013

Como comer en casa de la tía en San Petersburgo




Caminando por la isla de Vasilievsky, saliéndonos de los límites que marcaba nuestro mapa turístico, dimos con una bella iglesia ortodoxa, para la cual he encontrado dos nombres: monasterio de Optina o bien Iglesia de la Asunción de la Bienaventurada Vírgen María. Una vez que la recorra, entre por una puertecita que queda a la vista de la fachada y que tendrá algún cartel que indique que es un café. 
El lugar es agradable, sencillo y acogedor. No hablan sino ruso, aunque tiene una carta en inglés-ruso, el menú, que es bastante bueno por el precio, está solo en ruso, así que nos lanzamos al azar escogiendo un par sin tener ni idea de lo que escogíamos. Al final, valió la pena, porque su cocina es casera, sana, sin pretensiones, rica y para colmo muy económica. 




Entre lo que ofrecen están platos típicos como su sopa borsh a base de remolacha, o la solianka con carne. De segundo ensaladas, la primera en la foto a base de col, zanahoria y toque de frutas, y la segunda una ensaladilla rusa. De tercer plato, nos dimos cuenta que el primer menú, más económico era vegetariano, pero no por ello menos rico, otro de sus platos típicos: grechka de champiñones salteados acompañados de alforfón (trigo sarraceno) y un estrogonof de pollo.




No venden alcohol por "estar en la casa del señor", según nos dio entender entre asombro y gestos nuestra simpatiquísima y amable camarera, que, como una tía nos "reñía" si no comíamos todo el plato. El menú viene acompañado con un té, y oscila entre los 7 y 12 euros, un precio excelente para la calidad y los estándares de la ciudad. Nos ha encantado la experiencia por auténtica, sana y deliciosa en su sencillez.





Naberezhnaya Leytenanta Shmidta, 27/2
San Petersburgo
Rusia












Os dejo un vídeo promocional del lugar


16 agosto, 2012

Comida tradicional gourmet de México



Queríamos probar todas las versiones posibles de la comida mexicana, la de pie de calle y la de la alta cocina (que nuestros bolsillos permitiese pagar), que en México hay cientos de opciones y saben bien los mexicanos de la riqueza de su gastronomía. En Colonia Condesa se encuentra el restaurante Azul Condesa, a cargo del chef Ricardo Muñoz Zurita.


Foto: Azul Condesa.

El restaurante tiene una terraza interior pequeña pero preciosa, con sus paredes tapizadas de vegetación, muy acogedor, del cual se puede ver por una ventana hacia la cocina. El restaurante esta decorado con gusto y sencillez y, para imprimir dinamismo, cada tanto invita a un o una chef para hacer una  carta alternativa. Lo cierto es que nos decantamos por la propuesta del chef local.


Foto: Azul Condesa.

De entrante pedimos caracoles de mar, muy frescos, con apenas un poco de oliva para resaltar su sabor y un ceviche verde, el cual estaba bien pero su sabor resultaba al final un poco cansino. De segundo pedimos el pipián blanco de almendras y ajonjolí, un plato típico de Popayán. El pipián es una crema, en este caso bañaba una pechuga de pavo y, aunque realmente estaba sabrosa no logro arrancar muchas pasiones en mi gusto. Mucho mejor la especialidad veracruzana que ofrecen del huachinango (es un pescado blanco), que lo sirven con patatas y un toque de ciruelas pasas.


La carta de vinos es muy buena pero igualmente cara, y nos arriesgamos con un vino blanco local que realmente no nos gustó especialmente, y los vinos europeos (que tienen excelentes) son realmente costosos. El veredicto, es que el restaurante no está mal pero tampoco es una cocina especialmente memorable. Como si le faltara un toque para volverla realmente diferente e inolvidable.


La atención es buena aunque algo irregular
al ser un restaurante gourmet, los precios son caros para la media de la ciudad, aunque no prohibitivos. Lamentablemente, por eso del cambio que favorece a veces a unos países, la cena en moneda europea resulta muy bien de precio, unos cincuenta euros por dos personas, con vino.


Azul Condesa
C/ Nuevo León, 68
México, D.F.
Teléf.: + 52 86 63 80 












16 julio, 2012

La socca típica de la Costa Azul

Horno de leña para la socca.

Tuve la suerte de estar en Niza llevada de la mano por verdaderos lugareños, gracias a mi alumna francesa, Eve, que me abrió las puertas de su casa y su familia. Así que bueno, había que ir a comer algo muy típico de allí: la socca. Su origen, me cuenta Eve, data de 1860, aproximadamente, y dice que era básicamente un plato para los obreros, ya que es muy sencillo y contundente. Consiste en una masa de harina de garbanzos, delgadísima, horneada como si de una pizza se tratase. Es una suerte de versión de la italiana farinata. 


La socca, suave y crujiente.


Nos llevaron a Chez Pipo para probar la socca. Es un restaurante sencillísimo, con una pequeña terraza en la acera. Se hornean, como se ve en la foto de arriba con horno de leña y se come con las manos, agregando un poco de sal y pimienta al gusto. También ofrecen una versión de pizza que no lleva queso, de masa gruesa y muy buena, y, para empezar, se pueden pedir cremas varias: tapenade, crema de berenjena, de pimiento y acompañarla con una botella de rosé (vino rosado), que se bebe en el sur como si fuese agua.

La atención es muy buena, un lugar cálido, honesto y sin pretensiones. No creo que se necesite reservar. Los precios son económicos para una ciudad como Niza.

Con este post me despido rumbo a mis VACACIONES… hasta la próxima.


Chez Pipo
Rue Bavastro, 13
06300 Niza
Francia
Teléf.: +33 04 93 55 88 82