24 enero, 2016

Tapas y vinos por Córdoba

El plato estrella de la ciudad: Berenjenas con melaza de caña de Casa Pepe.

Hace poco estuve de visita en Córdoba (España), así que llamé a una amiga bloggera: Delikat Essences que conoce bien la ciudad para que me recomendara algunos lugares, y por coincidencias pudimos hacer una pequeña e improvisada reunión de bloggeros junto nuestro querido Sorokin, del Diario de un aburrido. No son muchos los lugares que fui y dejé a un lado los más modernos, que hay una cantidad considerable de excelentes restaurantes, incluso con su estrella Michelin. Así que haré un paseo por cuatro de sus clásicos, ordenando mi lista de más a menos.


Mazamorra.

1-Taberna Pepe de la Judería: Más conocido como Casa Pepe. Fue el sitio que eligió nuestra bloggera guía para encontrarnos, y nada más acertado, volví todos los días. El lugar tine tres áreas, una pequeñísima barra y un área de tapeo. En el segundo piso, el restaurante, acogedor, con manteles blancos, en el que también se pueden comer algunas tapas pero ofrecen platos más elaborados. La atención es excelente: amables, cordiales y siempre puntual. La relación calidad precio no podría ser mejor. Tomamos la mazamorra, que es un plato precolombino que antecede al salmorejo, como bien nos explicó Delikat. Absolutamente delicada, con una textura espesa y equilibrado toque de ajo. Las berenjenas con melaza de caña, son imbatibles, tuve que ir a probarlas todos los días: crujientes y doradas por fueras, suaves por dentro. Lo justo de gruesas...




En la parte del restaurante probamos las vieras asadas con erizos, acompañadas de verduras salteadas y gazpachuelo. La verdad es que todo allí es recomendable, como su presa ibérica y su gran variedad de tapas: salmorejo, churritos de choco, bacalao. De sus postres bien vale probar su bizcocho de naranja con helado de aceite de oliva, una delicia. Tienen una carta de vinos excelentes y nos encantó el rioja: La Montesa.




El lugar es bonito, agradable, con una atención que da gusto, y precios acordes con lo que ofrecen. Así que es mejor reservar tanto para tapear como para cenar. Ofrecen medias raciones.

Taberna Pepe de la Judería
Calle Romero, 1
14003 Córdoba
Teléf.: +34 957 200 744



Tapas

Restaurante



2-El churrasco:  En la misma calle de Casa Pepe, más adelante queda este restaurante que también tiene su área de tapas. Muy recomendable. Para los que adoramos probar cosas es genial porque uno se puede medir una media ración de lomo de buey, por ejemplo, que lo preparan a la vista del público. Lo que más me gusto, sin duda sus croquetas de pringá de cocido, absolutamente deliciosas: crujientes, doradas, gustosas, no demasiado gruesas... también nos encantó los cogollos de lechuga con ajitos fritos y anchoas, una combinación de sabores fuertes que aderezan perfectamente el vegetal. Sus berenjenas con salmorejo son demasiado gordas y poco doradas, aunque con buen sabor. La decoración no es especialmente bonita pero tiene una atención de primera. 

El churrasco:
Calle Romero, 16
14003 Córdoba
Teléf.: +34 957 290 819



Tapas



3- Casa el Pisto (Taberna San Miguel): Otro de los clásicos de la ciudad. La decoración es bonita con su exaltación de lo local, en la que se puede comer en un patio interno, decorado de azulejos con proverbios y sentencias tradicionales, plantas, fotos antiguas de toreros... la atención es correcta. Lo malo, es que no venden medias raciones, así que se hace cansino si no se va en grupo grande si lo que se quiere es comer tapas. Están bien sus chopitos, pero la verdad que de los tres platos que comimos ninguno levantó nuestro entusiasmo. Las croquetas quizá eran demasiado gordas y el gusto no era nada especial. Creo que la relación calidad precio no se compensa si se va de tapas. Quizá mejor acercarse a la barra e ir probando.

Plaza de San Miguel, 1
14001 Córdoba
Teléf.: +34 957 47 01 66







4- Bodegas Campos: Un restaurante con alcurnia, en los barriles que decoran uno de sus pasillos están las firmas de personajes tan variopintos como Tony Blair, la Duquesa de Alba, Felipe y Letizia en sus tiempos de príncipes o Maribel Verdú que deja constancia de lo inolvidable de su paso por allí. El lugar, sin duda es precioso, una casa antigua, bien decorada y con muchos muchos salones. El área de tapas, que es la que fuimos, está a la entrada, bonita, algo abigarrada en espacio. Los camareros andan muy tensos, la atención no es muy cuidada. 

Pedimos solo una ración de queso y, quizá arriesgándome demasiado, pedimos unos raviolis de bacalao, que fueron absolutamente decepcionantes. Tal como se ve en la foto, los bañan con una salsa excesivamente espesa de bechamel, eso se puede decir que es un toque viejuno total para un plato que pretende ser una alternativa a la carta tradicional que ofrecen. Luego, la pasta de los ravioles era hecho de harina de arroz, demasiado hecha, así que se deshacían al coger un trozo, y luego que es una pasta tan fina que no sirve para la cantidad de relleno del ravioli. El gusto: nada memorable y bastante anodino. Sin duda, una pésima relación calidad precio, porque los raviolis, cuestan 14 euros y son dos trozos que ven en el plato, de una calidad lamentable. Sospecho que es un lugar que vive de su fama otrora ganada.



Bodegas Campos
Calle Lineros, 32
14002 Córdoba
Teléf.: +34 957 49 75 00



12 enero, 2016

Restaurante La Pente Douce en Toulouse



La Pente Douce es un restaurante a cargo de Hamid Miss, chef autodidacta de origen marroquí, que trabajaba antes en Airbus como tornero ajustador y que se ha lanzado junto a su mujer a la aventura de los fogones, como suele decirse. El resultado es una cocina de mercado un tanto imaginativa, con raíces tradicionales, en la que asalta por momentos el gusto delicado de las especias.




El lugar es agradable, con decoración moderna, con toque en madera que le aportan cierta calidez. La cocina abierta, deja ver le trabajo de sus cocineros. Ofrecen un menú cerrado en los almuerzos (25 euros, tres platos) y cenas (plato principal 24, postre 9 y entrante 9). Fuimos de día y tomamos el menú, que puede describirse entre correcto y bueno.

Uno de los entrantes, makis de salchicha y chucrut con remolacha ahumada y citronela (lemongrass). La verdad que asombra la combinación de sabores, el levemente ahumado con el dulzor de la remolacha junto al cítrico, sin olvidar las texturas, suaves y crujientes juntas, una buena sorpresa. 



De segundo, cerdo cocido a dos tiempos con habas blancas. Jugoso y con un gusto lo justo de concentrado, en el que asaltan notas leves de especias exóticas. La ración es generosa y los platos los sirven con mimo. La carta de vinos es interesante con buenos vinos y precios moderados. Aceptamos la excelente sugerencia de la camarera y elegimos un vino de la región: Sarments blanco (suroeste; denominación Mont Baudile). 




En cuanto a los postres, quizá es lo que menos me gustó, probamos el canelé sobre una crema de vainilla, quizá demasiado hecho y la crema excesivamente espesa. EL otro postre (con un recargo inexplicable de 3 euros), un moelleux de chocolate con una salsa de fruta de la pasión, que sin duda era mejor que el otro, pero tampoco me entusiasmó gran cosa.


El canelé con crema de vainilla.



Moelleux de chocolate con una salsa de fruta de la pasión.

Creo que la relación calidad precio para el almuerzo es bastante buena (no así tanto para las cenas). La atención es correcta y el lugar es agradable, pienso que repetiría aunque no me dejó especialmente impresionada. Tiene una terraza exterior que abren con el buen tiempo, y suele star siempre lleno, así que mejor reservar. Para almuerzos abre de martes a sábado y  cenas de jueves a sábado. El primer domingo de cada mes ofrecen brunch.



La Pente Douce
6 Rue de la Concorde
31000, Toulouse
Francia
Teléf.: +33 0 561 461 691



Almuerzos



Cenas

17 diciembre, 2015

Restaurante 't Gezelleke en Brujas



Brujas es una ciudad hiperturística y tiene muy buenos restaurantes, pero claro, uno tiene que buscarlos de antemano (cosa que no hice, por desgracia, ya que luego vi una lista muy apetecible). Dimos con el 't Gezelleke, un bonito lugar con una pequeña terraza al interior.


Boeuf bourguignon. 

La atención es amable y la carta pequeña (unos siete platos). La cocina es tradicional, especializada en platos de larga cocción: Boef Bourguignon (estofado de carne), estofado flamenco y bullabesa coronada de una cigala. En general los platos están bien, gustosos, aunque lamentablemente, detalles como las patatas y otros acompañantes, arruinan la comida porque parecen industriales.


Estofado flamenco.

En general, los precios resultan un poco inflados para lo que ofrecen, porque casi todos rondan los 23-25 euros. Una ensalada de queso de cabra 18. Así que si le agregamos una cerveza, comer resulta por unos 29 ó 30.  Supongo que para los que no hemos planificado dónde comer en un viaje, a esta bella ciudad, tampoco resulta una mala opción, porque la media de precios es alta y quizá sean más industriales. Hay días que tienen conciertos por la noche.





t' Gezelleke
Carmersstraat 15
8000 Brujas
Teléfono: +32 04 7012 21 83







08 diciembre, 2015

Fusión nipona francesa en Le Cinquième Péché en Colliure

El chef Massashi Ijima, al final de su jornada del almuerzo.

Le Cinquième Péché (el quinto pecado) es un pequeño y refinado restaurante que se encuentra en el hermoso pueblo turístico de la costa de Langedoc-Rousillon, llamado Colliure . Oriundo de una ciudad cercana a Tokio, su chef, Massashi Ijima describe su cocina como muy personal, que utiliza especias de todo el mundo, españolas, italianas, asiáticas, pero aclara que la base de su cocina es, en esencia, francesa. El resultado no podría ser mejor, una carta muy creativa, que enfatiza en los productos del mar, y regionales, platos realizados con mimo y que intentan sorprender con cada combinación de sabores. Tiene una carta de vinos interesante que acoge a muchos vinos regionales, e incluso algún vino de la casa por un precio razonable. Dejarse aconsejar por el sumiller es todo un acierto.


Un fresco y delicioso aperitivo de la casa.

El restaurante tiene una sobria y bonita decoración, cuida los detalles de la mesa, copas, y su atención es correcta. Su cocina es semiabiera y se puede ver al chef en acción (eso cada día me gusta más). Massashi Ijima apunta en su página web, que ha querido hacerla de esta forma, recordando la tradición japonesa, en la que el chef puede hablar con el cliente directamente, mientras trabaja.


Carpacho servido en una cama de gazpacho con tomate y pomelos.


Delicioso, especialmente sus entrantes, como el carpacho servido en una cama de gazpacho de tomate y pomelo, una combinación refrescante y sorprendente. El otro entrante, con un toque más japonés: sashimi de vieras con guacamole,  espuma de yuzu (una fruta cítrica nipona) en una cama de fideos; fresquísimos sabores, simples, en el mejor sentido del término.


Detalle del sashimi viera, con guacamole y espuma de yuzu.


De segundo, optamos por el pescado del día, quizá una ración demasiado pequeña, pero bien vale la pena, la piel lo justo de crocante, servido con una espuma cítrica de yuzu y rábanos blancos.




Luego, los postres, que la verdad me parecieron el broche de oro. Singulares, fresquísimos, livianos y sin empalagar, como su helado casero de fruta de la pasión, con culis de frutas exóticas en una cama de piñas confitadas. El otro postre, unas obleas bretonas con crema de limón y chantillí de wasabi, de una delicadeza infinita.







Tiene un menú cerrado, con tres opciones a escoger por cada plato, con un precio muy módico (almuerzo) si lo comparamos con la calidad que ofrece. De dos platos, 19 euros y el de tres, 25. Para cenar, 39. Lo mejor es reservar porque suele estar lleno.



Le Cinquième Péché
16 Rue de la Fraternité
66190 Colliure
Teléf.: +33 0 468980976
Francia




01 diciembre, 2015

Tapas y vinos por la calle del Laurel de Logroño



En la capital de la Rioja, Logroño, se encuentra una calle (y sus aledañas), famosa por sus tapas y vinos: Calle del Laurel. Su fama es tal, que cuenta con una página web muy bien detallada, y ofrecen un bonopincho para los grupos y organizaciones, que consiste en bonos con los que se puede pagar en aquello locales que conforman la asociación Calle Laurel. Fuimos guiados por veteranos del lugar, gracias a mi amiga María.

La calle y sus alrededores tiene muchas opciones, pero os voy a recomendar aquellas que frecuenté y algunas otras que tan solo probé una vez. 


Pincho de champiñón a la plancha con gamba.

1- Bar Soriano: Un pequeñísimo bar de solo un pasillo, sin decoraciones ni mimos que ofrece una única tapa: pincho de champiñón a la plancha con gamba. Sin duda, no hay nada mejor que dedicarse a hacer una sola cosa, porque es perfecto,  el champiñón no queda demasiado hecho y lo rocían con su sazón secreta, una base de aceite de oliva y ajos y algún que otro secreto que no piensan revelar. El punto débil, el vino que ofrecen, mejor una cerveza o al menos pida un crianza. Fue mi preferido.


Patatas bravas.

2- Bar Gargonich: Atendido por dos mujeres, ambiente familiar, las fotos de los habitués se muestran en una de las paredes. Su nombre supongo que viene de una de las tapas; gargonito, que según explica la web del Laurel es carne picada de lomo de cerdo y ternera con queso, cebolla y ketchup. Tienen buen vino, y unas patatas bravas de antología. También son famosos sus tronquitos, unos cilindros de panes rellenos de diferentes delicias al horno.


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Embuchado de cabrito, un clásico riojano.

3- Bar Donosti: Otro de los clásicos del Laurel. Ofrece una gran variedad de pinchos. Por curiosidad probamos el embuchado de cabrito, acompañado de una salsa ligeramente picante y los deliciosos pimientos rellenos (de pulpo, carne o espinacas). También es recomendable los huevos cocidos a baja temperatura con crema de boletus y hongos, entre otras tentaciones. Tiene buenos vinos, no deje de probar el Tobelos crianza.



 4- Bar La Universidad- Pulpería: Bar tradicional que sirve el pulpo en diferentes formas, a la gallega o a la vinagreta. Sirven un caldo excelente. Tiene vinos dignos.



5- Bar Sebas: En una calle aledaña al Laurel, Albornoz, se encuentra este bar que tiene una gran variedad de tapas y buenos vinos. Sus pimientos rellenos de carne son uno de los mejores de esta ruta de tapeo, sin lugar a dudas. Su bacalao en aceite también hay que probarlo. Su tortilla está entre las preferidas. La oferta de vinos es de calidad.





6- De Perdidos al Río: Es un bar restaurante, en la calle San Agustín 35, amplio y con decoración moderna. Sus mini tortillas hechas al momentos y al gusto (hongos, cebolla, jamón, pisto...) son una verdadera delicia. También sus pimientos rellenos de sepia y gambas hay que pedirlos. Pero la oferta es amplia, así que déjese llevar por el instinto. Tiene buenos vinos.



Mejillones (realmente no son de lata) y la careta de cerdo (derecha).

7- La Tavina: Es un bar pero también una tienda de vinos. Su decoración es moderna, cálida y bonita, y el trato agradable. Se puede escoger entre una gran variedad de tapas, no deje de probar las tapas más locales como la careta de cerdo o sus mejillones... De vinos, la variedad hace volar la imaginación. Los miércoles tienen un juego, si pides un vino "secreto" y logras adivinar cuál es (te dan unas poquísimas pistas) te ganas la misma botella que puedes recoger al otro día. Está claro que no acertamos, pero no estuvimos lejos.




8- El Colmado de los Artistas: Un gastropub, según se autodefinen; amplio con decoración rara y con pretensiones de moderna, que queda en la calle San Agustín. Tiene también una gran variedad de tapas, pero como llegamos a altas horas de la noche solo nos sirvieron salchichón fresco a la plancha que bien valió la pena. Buena atención.




9- El rincón de Alberto: La gran decepción. Es más para sentarse, mesas altas servidas con manteles blancos, bonito y sencillo pero la atención es pésima; de la ruta el único bar con trato poco cordial. La comida tampoco anda muy lejos, todo muy normalito tendiendo a insípido. De hecho, fue también el único lugar en donde dejamos comida en dos de las raciones. Los precios un poco inflados para la calidad que ofrecen


25 noviembre, 2015

Un auténtico restaurante japonés en Toulouse: Motchiya


Hace mucho tiempo quería visitar Motchiya, un pequeñísimo restaurante que da cabida a catorce (o quince) personas, repartidas en tres barras, siendo una de ellas, la clásica de japón que da al cocinero, mi preferida, en la que uno lo ve trabajar. Frente a la cocina está Norio Moteki, que ofrece una propuesta honesta, sencilla, basada en un menú cerrado que varía de lunes a viernes (que son los días laborales), y que da preferencia a los productos locales y bio. Solo abre para el almuerzo, pero funciona hasta las 19.00 su servicio de platos para llevar.




El menú, martes y miércoles tiene sopa miso, con tofu y makis de quince piezas y tres sashimi, más vegetales. Los miércoles, sashimi de trucha bio de la región. Los jueves chirashi sushi (que es una suerte de versión en un bol del sushi), así que los lunes se deja a un plato sorpresa, atendiendo a la oferta que sea fresca, supongo, al ser cocina de mercado.


Tarta de queso y té verde con frambuesas.

El lugar es agradable, al igual que el ambiente, que es relajado, decorado con detalles japoneses, estanterías de libros y muy iluminado gracias a la vitrina en vidrio que da al exterior de la calle. Lo malo, quizá como han querido rentabilizar más el espacio, resulta un tanto incomodo (antes se daba cabida a 12 comensales), así que sospecho que han agregado una silla más a cada barra. Otro punto débil, la atención. La persona que atiende es agradable, pero tarda bastante el servicio.




A pesar de estos dos detalles, volvería al restaurante, para seguir disfrutando de una cocina fresca, sana y muy rica. Los postres son deliciosos, bajos en azúcar, como suele ser en la cocina asiática, pero muy gustosos. El menú ronda los 15 euros, y si se agrega el postre y una cerveza, se come alrededor de unos 21 euros. Como podrán imaginar, sin reserva es imposible comer allí.


Motchiya
10, rue Palaprat
31000 Toulouse
Francia
Teléf.: +33 0 954704739



17 noviembre, 2015

La pastelería de Cyril Lignac en París

Las famosas tartas de limón.

Cyril Lignac es un chef étoilé (con una estrella Michelin) que se ha asociado con el chef pastelero Benoit Couvrand, y tienen dos pastelerías en París, consideradas entre las mejores de la capital: La Pâtisserie de Cyril Lignac. Llegué por pura casualidad, porque mi hotel quedaba muy cerca y quería algo para desayunar. Y la verdad es que las opciones son una más tentadora que otra: he descubierto esa maravilla llamada chouquette, que parecen nubes de aire con una masa levemente crujiente que la recubre, salpicada de azúcar gorda. Después de probarlas allí, ha empezado mi peregrinación entre panaderías buscando en vano alguna que se le parezca a la calidad de estas... tendré que volver a París e ir a La Pâtisserie.



Las chouquettes,  las más deliciosas que he probado nunca.

Pero, además de sus perfectos cruasanes, tienen una variedad de bollería que hace soñar a los más gourmand, como la especialidad bretona Kouign Amann (que en bretón significa pastel de mantequilla), así que sugiero también probar entre la oferta para muchos desconocida, porque su calidad es garantía absoluta.

Los Kouing Amann en el centro.

Si pasa a la hora de la merienda, no dude pedirse una tarta, la que más le llame la atención. Son famosas las de limón, las babas al ron. Pero dentro de los menos conocidos tienen: L´Equinoxe, que está rellena de mousse de vainilla, con corazón de caramelo salado y una ligera galleta dentro, o bien la religiosa de frambuesa y pistacho.


Una de las tartas más famosas: L'Equinoxe.

No dude en detenerse en esta maravilla, al menos en los cafés que rodean la que queda en la calle Paul Bert, no tiene ningún problema en que usted traiga su tarta o cruasán si pide el café allí donde se siente (de todas formas siempre mejor preguntar).

24 rue Paul Bert
75011París
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2 rue Chaillot
75016 París