20 octubre, 2015

El de Alberto, una buena sorpresa en la Coruña



Situado en el barrio Monte Alto el restaurante El de Alberto propone una cocina con base gallega pero que se atreve a modernizar, cuidando su presentación e intentando sabores singulares. La decoración es sobria, con toque modernos, de tonos claros, con madera y bastante agradable en su sencillez. La atención es excelente, camareros muy profesionales que conocen bien el oficio y hacen que la experiencia de comer sea aún mejor.

Vieras en caldo de champiñón.

De primero probamos las zamburiñas gratinadas que no levantaron gran entusiasmo, pero sí las vieras en caldo de champiñón, con puré de apionabo, levemente pasadas por la plancha. De segundos una merluza con tartar de verduras, deliciosa y ligera combinación de sabores y el solomillo de ternera gallega con foie, realmente especial, tanto por la calidad de la carne como por su salsa consistente lo justo y más que gustosa.

Merluza acompañada de tartar de verduras.


Solomillo de ternera gallega con foie.


De beber, tomamos un vino Valdeorras de crianza, excelente, Douro do Volo, y para terminar, de postre, una magnífica esfera de chocolate. El restaurante tiene una inmejorable calidad precio, con una media de 17 euros para los platos principales. Una magnífica sorpresa que hay que recomendar. Suele estar bastante lleno, así que es mejor reservar.


Esfera de chocolate.



El de Alberto
Calle Ángel Rebollo, 18
15002 A Coruña
España
Teléf.: +34 981 907 411







13 octubre, 2015

Un homenaje a los sentidos: Le Garriane en Perpiñán

Gambitas, champiñones minúsculos y coliflor púrpura.

El restaurante tiene una decoración simple, nada de mimos ni lujos, pero aún así, resulta agradable. La atención es la justa, y aconsejan muy bien en cuanto a vinos (tomamos un vino de la región: Les Mathouans Lledoner Pelut, 2013). Tiene una carta enorme y muy bien escogida.



 En contraste, su propuesta ofrece un menú cerrado de nueve platos, que no se sabe de antemano y que no se suele explicar demasiado, así que hay que adivinar, muchas veces. Todo el menú resulta copioso, hay que ir con hambre, porque la verdad las raciones pueden llegar a ser muy generosas si sumamos todos los platos. Sin duda su chef, de origen australiano, apuesta por la originalidad, el cuidado con la puesta en escena de sus platos, el riesgo, pero sin olvidar la calidad de las materias primas, y eso lo celebro.

Flor de calabaza rellena de calamares y calabacín, 
bañada con una salsa de pimientos


Coincido con muchas opiniones que leí en Tripadvisor, que quizá los platos principales no sean lo mejor de la propuesta (lo que no quiere decir que estén mal), pero sin duda resultan más comunes que el resto de los platos, haciendo un poco irregular el menú pero, sin duda alguna, bien vale la pena degustarlo.



De primero, gambitas con coliflor púrpura, champiñoncitos con toques de alioli y ¿aceite de oliva aromatizado a la naranja? Es un sabor que recuerdo de Palermo. Segundo plato, judías verdes asadas, con huevo de codorniz, huevas de pescado, cebollino en jugo de crustáceos. De tercero, flor de calabacín rellena de calamares y calabacín, bañada en una salsa de pimientos rojos salpicado de pimienta de espelette. Le sigue, un abadejo (cercano al bacalao) con una piel muy crocante, verduras y pesto.




Y el homenaje no se detiene, un quinto plato, carne con rábano, en una cama de judías Coco de Paimpol. El plato, aunque gustoso, el tipo de carne resulta un tanto dura.  Seguimos con el primer postre, un sorbete casero, con frutas, mascarpone de vainilla, salpicado con sal negra. Al que le sigue un sorbete de frutas del bosque, coronada con una tuille de chocolate. Ambos, deliciosos.







Sin duda, sin reserva es imposible comer allí. El menú cerrado (cena) tiene un módico precio de 40 euros. No tiene página web. Excelente relación calidad precio.


Restaurante Le Garriane
15, Rue Valette
Perpiñán 66000
Francia
Teléf.: +33 468 67 07 44









07 octubre, 2015

Casa Marcelo en Santiago de Compostela



El restaurante de tapas bar Casa Marcelo fusiona la gastronomía gallega con toques asiáticos. Lo cual es una estupenda idea para variar un poco cuando uno está de viaje por esas tierras. Su decoración es agradable, con toques industriales y rústicos, íntima y acogedora.


Gilda de sardinas.


El restaurante solo cuenta con una barra frente a los cocineros y una gran mesa en la que se comparte con el resto de los comensales. Idea que encuentro simpática y que permite la interacción con los otros si a uno le apetece, aunque resulta bastante incómodo estar sentado un buen rato en taburetes. La atención es irregular, un tanto extraña. Y se nota que los camareros no están muy preparados para recomendar vinos. Y como intentan ser modernos, solo se cuenta con unos cubierto endebles de madera y no hay servilletas, para mí resulta un horror.




En cuanto a lo culinario, se puede decir en general que no está mal, pero es bastante decepcionante, si atendemos a la fama que le precede, y viendo que los precios no se corresponden con la calidad de lo que ofrecen. Tomamos una Gilda de sardinas, que se puede decir que estaban correctas, luego, unas navajas en escabeche de lima, ricas, sin más, pero escasa la ración (¡sale a 12, 95 euros, es decir  a 6 euros y pico cada navaja!).



Luego pedimos una mezcla de dim-sum de cachucha y gambas y shao-mae de chorizo criollo, que la verdad nos gustó, original sabor y frescas, aunque las dim-sum estaban un poco pasadas de vapor.



Quizá lo más decepcionante fue el satay de cerdo ibérico, pepino agridulce y tomate, muy soso, sin ninguna chispa.


Lo mejor fue el temaki especial de atún, con un buen arroz de sushi de base, atún macerado y coronado con y algas, aunque la ración resulta microscópica.

De postre, sigo pensando que no es el fuerte de los restaurantes españoles en general. Pero se podía comer su tarta al whisky y su milhoja.





No hay sorpresa ni momentos especiales, cuanto mucho, se llega a comer algunas cosas que están bien y a veces agradable, pero los precios no se corresponden para nada con lo que ofrecen. Realmente si se va con hambre hay que gastarse al menos unos 50 euros y no sé si con el vino. Al ser tan pequeño y famoso recomiendo reservar. Quizá si tuviera una mejor relación calidad precio, sería recomendable a pesar de no ser una maravilla.


Casa Marcelo 
Rua Hortas
Santiago de Compostela
A Coruña, España
15705
Teléf.: 981 558 580 




30 septiembre, 2015

Una copa en Shinjuku: Albatross



Si uno va a Tokio hay que pasar por las callecitas laberínticas del Golden-gai en Shinjuku. Pero no todos los lugares son muy para los turistas, así que muchas guías recomiendan un bar que está mejor adaptado a nosotros los güiris pero que, no por ello, deja de ser menos encantador y auténtico: Albatross.

En el segundo piso del bar.


Decorado neo barroco, el lugar resulta acogedor, mínimo y muy agradable. Como ven en la foto anterior, como en todos los lugares de restauración y bares, se puede fumar. Las copas no son muy caras, así que un whisky japonés puede ser unos 5 euros.


La minúscula barra de la entrada.

Si pasea de noche por la zona, deténgase por una copa en este animado lugar, que a la vez es muy simpático y animado.


Albatross
1 Chome 1-7
Shinjuku, Kabukicho
Tokio, Japón
160-0021







23 septiembre, 2015

El bistró 6 Paul Bert en París




Decoración rústica-industrial, cocina abierta, ambiente un tanto chic pero relajado, buena cocina, vinos y precios, especialmente al mediodía (23 euros tres platos). A la carta entre 24 y 28. Sin duda, una excelente relación calidad-precio, sobre todo para la capital francesa. El menú se cambia todos los días, así que si se quiere repetir, no hay manera de aburrirse.



La carta tiene toques originales, un bistró francés pero reinventado y muy cuidado. Comida ligera, de mercado, que sorprende y agrada.


Caballa con champiñones botón, coliflor y sésamo.



Una cocina que cuida colores, texturas y que se niega a ser muy convencional. Los postres son una maravilla, milhojas acompañada de sorbete casero (sin duda, perfecta) y una mousse de naranja, helado de canela y crumble de chocolate y nueces, delicada y fresquísima. Se recomienda reservar, si es posible, como mínimo dos o tres días antes, sino, es casi imposible conseguir una mesa. La atención es puntual, sin ir más allá, pero no es mala. Los vinos sí son un tanto caros.


Una de las milhojas de caramelo y sorbete de banana, una de las 
más deliciosas que he probado en mucho tiempo.

El restaurantre está por la zona de Bastille y Nation, metros: 8 Faidherbe-Chaligny y 11 Charonne. El restaurante abre todos los mediodías de miércoles a sábado y para la cena, de martes a sábado.


6 Paul Bert
6 rue Paul Bert
75011 París, Francia
Teléf.: +33 1 43 79 14 32

Menú


15 septiembre, 2015

Sabores clásicos: Les Brigittines en Bruselas



En el corazón Bruselas, frente a la Place de la Chapelle, se encuentra Les Brigittines, este restaurante tradicional, me fue recomendado por uno de mis bloggeros preferidos: Sorokin. La decoración es preciosa, en una espacio que era antiguamente una oficina de correos, art noveau, en madera oscura, muy acogedor, elegante y cálido. Su chef, Dirk Myny ofrece una carta de platos locales pero que buscan su propia expresión.




Tiene una carta de vinos que es pura tentación, y hacía muchísimo tiempo no comía en un restaurante donde el vino te lo decantasen, se puede ver en la foto la cantidad de decantadores en la mesa del centro. Solo pedimos un plato, son absolutamente generosos, así que comimos la ternera escocesa asada a la sal gorda, salsa bearnesa y ensalada de lechuga rouguette. La verdad es que la carne, además de suave, conservaba intacta su jugosidad y el gusto estaba potenciado al máximo. Las patatas fritas te las sirven directo de una olla, inmensa, y son de concurso, perfectas.

El lugar es muy agradable e ideal para una cena romántica, aunque había muchas mesas de grupos. La media de los precios de la carta es 32 euros, así que es caro comer a la carta, y ofrecen un menú de mercado por 55 euros.

Muy recomendable, si lugar a dudas. Merci monsieur Sorokin !


Les Brigittines
5 Place de la Chapelle
1000 Bruselas
Bélgica
Teléf.: +32 0 2 512 68 91



07 septiembre, 2015

Taberna dos mercadores en Oporto



Una sala minúscula acoge a no más de diez mesas. Cocina tradicional que rezuma cuidado, frescura y excelentes productos. La carta tiene como protagonistas a los pescados y, claro, el bacalao es el rey, pero no el único. Cabe mencionar su lubina y el bacalao de la casa que lo sirven al horno con una capa de pasta de garbanzo, acompañado de patatas. Las raciones de pescado son grandes. Sin duda, hay que probar sus croquetas de bacalao.


De postre, qué mejor que un oporto, para terminar una comida excelente. La atención es de primera y el sitio muy agradable. Los precios están en la media europea. Hay que reservar porque sino es casi imposible tener una mesa.

Tres diferentes oportos para decidir cuál ordenar.


Taberna dos Mercadores
Rua dos Mercadores, 36
Oporto, 4050-373, Portugal
Teléf.: +351 2 22 01 05 10






04 agosto, 2015

L'Anphitryon: dos estrellas Michelin en Toulouse



En las afueras de Toulouse, en Colomiers, se encuentra el restaurante L'Anphitryon, que mantiene desde 2008 dos estrellas Michelin. Su chef, Yannick Delpech de formación  como pastelero, comienza a trabajar en este restaurante como chef pastelero y al poco tiempo se hace con la dirección de la cocina y, casi inmediatamente, todas las guías culinarias prestigiosas remarcan la calidad de su carta. A los 24 años, recibe su primera estrella.


Uno de los entrantes a base de queso fresco y remolacha.


Otro entrante: raviolis de calabaza en una salsa levemente perfumada de azafrán.

Al mediodía tiene un menú a 38 euros de tres platos, y 15 euros más si uno quiere el vino acorde con el menú. Tiene una carta de vino muy bien escogida y suficientemente amplia. El lugar es agradable, con una terraza amplia para el verano. La decoración del lugar es clásica, con ventanales enormes que dan al jardín, la mesas están perfectamente cuidadas, son muy amplias, cuestión que se agradece en estos tiempos y no olvida el uso de manteles blancos. La atención es excelente, sin agobiar y sin echarle en falta.

Pescado con una capa crujiente y puré de patatas violetas.

La carta de mediodía suele comprender dos opciones por cada plato, a cada cual más tentador. El lugar sin duda cuida los detalles, los platos están bien ejecutados, hermosamente presentados y su carta apuesta por sabores singulares, en su "justa medida" de creativos. Sin duda, sus dos estrellas se mantienen a pulso y es un verdadero placer poder saborear su cocina. Por supuesto, los dulces son la guinda de la tarta, no hay que perdérselos.

Bandeja de pequeños dulces que acompañan el café.


Chemin de Gramont 
31770 Colomiers
Toulouse, Francia