06 mayo, 2012

Un café como pequeña obra de arte


En pleno corazón de Dresde, en la plaza cercana a la ópera se encuentra este maravilloso edificio con terraza al río Elba. El Italienisches Dörfchen contiene cinco salas que se centran en la comida de Sajonia y de Italia. Del restaurante, poco puedo recomendar porque no comí en ninguno de ellos, pero lo que sí recomiendo es visitar sus espacios y como mínimo hacer un alto en su hermoso café y probar algo. La visita de por sí vale la pena.




Aunque no hay muchas variedades de tartas en el café, se puede probar alguna tarta clásica como la Selva Negra, que si bien no era un prodigio, podemos decir que estaba fresca y que de alguna manera recordaba a esos postres de antaño, en el buen sentido.


El salón está caprichosamente decorado con pinturas en sus paredes de madera, y de solo estar allí dentro, es un pequeño viaje en el tiempo sentarse y disfrutar con un café estos espacios.



Los precios son muy económicos, una tarta y café salen alrededor de los cinco euros. La atención es puntual y amable.


Italienisches Dörfchen
Theaterplatz, 3
01067 Dresde
Alemania
Web: Italienisches Dörfchen
Teléf.: +49 351 498160





15 comentarios:

  1. hermoso lugar, si un día pasas por Padua, Italia, te recomiendo el Caffè Pedrocchi.

    Saludos!
    Tlaz

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  2. Claudia,qué preciosidad de edificio y de salones...me parece estar en uno de esos antiguos palacios, con el glamour y el encanto de estos edificios.
    La tarta que aparece en la foto tiene un aspecto estupendo y lo más sorprendente de todo es el precio...¿Quién podría resistirse a tomar esa tarta con un café y poder contemplar esos salones de pelicula?.
    Una propuesta estupenda Claudia y un lugar encantador.Aunque no llegue nunca a visitar estos lugares, disfruto mucho, " a mi manera", con tus descripciones, tus fotografías, tus comentarios...
    Muchas gracias por todo ello y un beso.

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  3. El espacio es precioso, sólo por esas paredes creo que valdría la pena entrar a tomar un café. Si el café es bueno, porque si hay algo que no soporto son esos cafés aguados y flojitos.

    Un beso

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  4. Hola Claudia!! Que maravilla de lugar, sin duda se perdona que la torta no sea inolvidable si el lugar lo compensa.
    Saludos !!!

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  5. ¡Ah, Dresden! La tengo en mi lista de faltas desde que ví "Slaughterhouse Five" de George Roy Hill y me quedé estremecido con las escenas de Dresden bombardeado mientras suena un concierto de Bach (no me acuerdo de cual).

    No voy a decir que voy a ir mañana, pero si voy algún dia, pasaré por el sitio que cuentas.

    Saludos

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  6. Qué bonito café Claudia, además esa peazo tarta ya te cuesta cinco euros en algunos sitios de por aquí sin café..

    Saludines!

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  7. OOOhh,
    me encanta se ve fascinante.
    Y encima económico..no me lo puedo creer.
    Gracias por todo lo que nos muestras.

    Un abrazo.

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  8. Garcias Bytre, por la recomendación, al verdad es que me encantaría conocer Padua.
    María, como siempre, tus palabras son generosas y siempre aportan más al blog.
    Dorothy, sí, el café es bueno.
    Rosario, aunque no es inolvidable la tarta al menos es bastante digna, y tienes razón, el lugar vale la pena.
    Sorokin, no he visto esa peli pero me la apunto…
    Arantxi, tienes razón ,los precios son formidables.
    Isabel, sí, la verdad es que es una ventaja sus precios.

    Gracias a tod@s por comentar en este blog, vuestras palabras enriquecen este espacio y me permite saber de vuestras opiniones.
    Saludos

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  9. Es como un palacete Claudia. Cómo me gusta el sitio y sus tartitas.

    Besos.

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  10. Que bonito!!! Me encanta al igual que tu entrada y esas preciosas fotas por las cuales podemos admirarlo. Saludos

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  11. Ambiente decadente, conversación susurrada y relajación. Las prisas y el estrés del mundo actual desaparecen. Son increibles estos sitios por su capacidad de traernos el pasado al presente.

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  12. La verdad es que el sitio es espectacular, pueden permitirse que las tartas no sean para tanto, podrían hasta ponerte un mendrugo de pan de hace tres meses y el sitio seguiría siendo precioso.

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  13. ¡Esa puerta es la entrada del Italienisches Dörfchen o a una de sus salas?.
    Y con esos postres tan tentadores, no me importaría cruzarme con Luis XVI o algún pariente suyo.

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