20 abril, 2016

Restaurante Octopus: una estrella Michelin en Béziers

Algunos de los atractivos y deliciosos aperitivos.


El chef Fabien Lefebvre está al mando del restaurante Octopus en Béziers, el cual ha sido premiado con una estrella Michelin entre otros reconocimientos culinarios franceses. En pleno centro de esta pequeña ciudad (Región: Langedoc-Rosellón) se encuentra este restaurante de ambiente agradable, bien iluminado, discretamente decorado con motivos marinos, con tres salones amplios y una terraza preciosa que utilizan con el buen tiempo.


El salón de la entrada.

La atención es amable y puntual. Ofrece de martes a sábado un menú de almuerzo de 25 euros (dos platos), y de 33 (3 platos), se le puede agregar una copa de vino por 5 euros más, vale la pena. También se puede comer en el almuerzo el plato del día, solamente (15 euros). Se puede optar por un menú más amplio y a diferentes precios (55; 70; 90).


Sopa de cangrejo con pequeños raviolis de patata. 

De primero, probamos una sopa de cangrejo con raviolis de patata: ligera, delicado gusto marino, acompañado de pequeñas hojas de hinojo. De segundo un lomo de abadejo, con tarta de patatas parmentier. Delicioso, la salsa en la que reposaban era perfecta.



De postre, milhojas de helado de vainilla y cintas de manzanas confitadas al caramelo, el otro, nougatine cremosa con espuma de chocolate Jivara, pimienta de espellete y helado de cacao. Sin duda un broche de oro para una comida perfecta, una buena razón para darse un paseo y conocer esta bonita ciudad.

Milhojas de manzana, fijaos en la manzanita de caramelo que la decora arriba.


La nougatine cremosa... umh.

Restaurante Octopus
12, Rue Boieldieu
34500 Béziers
Francia
Teléf.: +33 0 467 49 90 00


31 marzo, 2016

Restaurante Imouto en Lyon



Caracoles de Borgoña en mantequilla de cilantro.

Mi paso por Lyon fue totalmente de cocina fusión, asiática-francesa. La chef de Imouto, Junko Matsunaga, tiene otro restaurante en la misma calle, más informal y más japonés, un izakaya: Oto oto, que también visitamos. La acompaña en los fogones su brazo derecho, el chef también japonés Gaby Didona, para formar un duo lleno de creatividad que se refleja en sus platos. Confiesan amar las verduras y privilegiar la sorpresa y la coherencia en el plato. 






La decoración es magnífica. Con tablas ondulantes de madera en el techo que asemejan olas, materiales naturales, colores claros pero con calidez. La atención es excelente. Entre semana tiene un menú de tres platos a 17 euros, y los sábados a 24, y el menú estándar 33. Pedimos el menú del fin de semana que ofrecía caracoles de Borgoña en mantequilla de cilantro, crema de espinacas al ajo y jengibre y zanahorias marinadas en vinagre y sake. 




De segundo, calamares a la plancha con un coulis de remolacha con salsa ponzu, acompañado de risotto de col roja y espárragos verdes. Ligero, variedad de sabores y colores en el plato.




Para cerrar, los postres: un financier de té verde y chantillí con helado de sésamo negro, una maravilla... y un crumble de Granny-Smith con gel de yuzu.



El restaurante no es muy grande, y por su excelente relación calidad precio se recomienda reservar.

Restaurante Imouto
21, rue Pasteur
69007 Lyon
Francia
Teléf.: +33 0 472 76 99 53




21 marzo, 2016

Una estrella Michelin en Lyon: Takao Takano



Con tan solo nueve años a la cabeza de sus propios fogones, el chef Takao Takano recibe su primera estrella Michelin. Fusionar dos cocinas como la francesa y la nipona siempre puede ser una experiencia sensacional, ambas comparten el refinamiento, pero la japonesa aporta su desnudez y elegante simplicidad. Las dos cocinas son un marco y no una camisa de fuerza, así que Takao Takano dice apostar por la libertad.

Detalle de las hermosas lámparas italianas del techo.

El restaurante tiene una decoración bonita, cuidada, con una agradable iluminación que deja disfrutar la visión de sus platos pero a la vez tiene calidez. La atención es excelente. Ofrece tres menús: uno entre semana al mediodía, Envie, (33 euros, tres platos), otro de 55, Essence, (cinco platos) y otro de 88, Partage (7 platos). La carta de vinos es excelente y la media ronda en 40 euros la botella.




EL chef ofrece fuera del menú un plato aperitivo que se convierte en una verdadera promesa al festín de sabores, y que me recordó a un plato que me prepararon en un Izakaya de Osaka, a base de huevo, caldo de mariscos que se cuece en baño de María. El chef ofrece una versión refinada, coronada con caballa y eneldo. Probamos el menú Essence que nos ofrecía como entrante vieras normandas acompañadas con tupinambo (o batata de caña) con trufas negras. El equilibrio y la sorpresa perfectamente combinados en un toque ligeramente agridulce de su salsa.




De segundo, un féra del lago Léman, con cangrejo de río, boletus aereus (tête de nègre), huevo y caldo de camarones, especiado con clavo. Perfecto y casi adictivo. Continuamos con una ternera con salsa poivrade con hierbas de ajo de oso, en un jugo de hierbas de la Garrige, que son plantas aromáticas del mediterráneo. Suave, gustosa, nada que le sobre y siempre sorprende la parición de un sabor desconocido.


El féra con cangrejo y boletus.


Ternera con hierbas.

Para cerrar, tres quesos de la estación, que vienen de un maestro quesero premiado. En Francia existe el oficio de affineur, que sobrevive en contra de la industrialización, y son los maestros en acompañar la maduración de los quesos hasta su maduración perfecta, que les hace especialmente gustosos.

Manzanas confitadas con miel.

Para terminar, probamos las manzanas confitadas con miel, caramelo y ralladura de limón, coronadas con una masa finísima y crocante. Pudimos escoger los postres entre las tres cartas, cosa que nos encantó, así que también probamos el pomelo confitado con miel y té blanco de Nepal, con trocitos de mango maduro y ralladura de limón, ambos, sublimes en su equilibrio de ácidos, dulces, texturas cremosas, líquidas y aromas que asaltan en cada bocado. El café los sirven con unas magdalenas, que harían revivir al mismísimo Proust, y al igual que él: "Yo me dejé de sentir mediocre, contingente y mortal, ¿De dónde habrá podido venir esta poderosa alegría?". Yo lo sé bien, de Takano y su cocina. Ha sido una experiencia singular, y es para mí el mejor una estrella Michelin que he probado, quizá ya esté apuntando a su segunda, ya lo sabremos.


Pomelos confitados, mango y té blanco de Nepal.

Es aconsejable reservar con cierta anticipación.


33 Rue Malesherbes
69006 Lyon
Francia
Teléf.: +33 0 482 31 43 39







01 marzo, 2016

Las auténticas creps* bretonas de París



En plena rue de Charonne se encuentra la Crêperie Bretonne Fleurie de l'epouse du Marin. Es todo todo un clásico de la zona, que lleva tras de sí muchos años y siempre está en la lista de las mejores de París, que no es poco. El lugar es sencillo, la decoración ofrece todas las referencias bretonas: espacios y muebles en madera, decoración de pescadores que evocan el Atlántico, objetos antiguos como si estuviésemos en casa de alguna tía-abuela... en fin, todo eso lo convierte en un lugar cálido.


Flambeando la crêpe suzette.

La atención es correcta y cordial. La carta es amplia, pero aconsejo el gran clásico de la casa: la galette complète (jamón de york, queso y un huevo), la masa es lo suficiente esponjosa y tostada como para catalogarla de casi perfecta. En cuanto a postres, no puedo sino regocijarme ante el hallazgo de que sobreviva la clásica crêpe suzette, que está casi en extinción por el trabajo que lleva flambearla, así que llevo años pidiéndola sin encontrarla... pero aquí la tienen.


La crêpe suzette en llamas...

El restaurante no acepta ningún tipo de tarjetas así que tiene que llevarse efectivo. Tiene horarios amplios, hasta las 23.00. Los precios son moderados. Así que es un lugar muy recomendable.





67 rue de Charonne
París 7511
Teléf.: +33 01 43 55 62 29







*Realmente son galettes, las saladas.

18 febrero, 2016

Restaurante Triciclo en Madrid


Media ración de ceviche

Hace una par de años había intentado sin éxito de ir a Triciclo cada vez que pasaba por Madrid. Como siempre está lleno nunca antes tuve la oportunidad hasta este diciembre. El lugar está decorado con buen gusto, con tonos claros y toques rústicos que dejan ver la madera de su mesas, por ejemplo. Lo que menos me gustó fue la atención, que no llega a ser mala, pero sí quizá fallida en muchos casos, por ejemplo, cuando pedimos una botella de cava, la camarera nos dijo que hay "una nueva normativa" para servirlos, y justificar que no tenían suficientes copas de flauta... " que ya no se están sirviendo en ellas" y lo completó con una explicación pseudo técnica. Pero la verdad es que en Francia se siguen usando las copas de flauta para los espumantes... en fin, me dejó atónita.


Besugo a la madrileña

En líneas generales se puede decir que los platos están muy bien elaborados, que utilizan productos de calidad y frescos y que muchas de sus propuestas siempre logran asombrar, aunque no puedo decir que sea una experiencia inolvidable, sino marcada por la corrección, a veces sorpresa, y por momentos decepción. Las otras son espectaculares.




En líneas generales, creo que lo peor es que los precios sobrepasan su calidad, están demasiado inflados y sus raciones francamente pequeñas (no suelo quejarme de las porciones). Por lo que comer y saciarse sin pasarse puede llegar a 60 euros sin mucho problema. Creo que pretende más que logra. La carta de vinos es irregular. Así que, a pesar de que sus platos, que están bien en su mayoría, tampoco corresponde con lo elevado de los precios, lo que termina siendo una experiencia decepcionante.


Triciclo
Calle Santa María 28, 
28014 Madrid
Teléf.: +34 910 24 47 98 



02 febrero, 2016

El templo del chocolate suizo: Sprüngli




Conocí esta chocolatería gracias a nuestra amiga Joan, que vive en Zúrich, y un día me trajo una pequeña caja de Sprüngli con unos bombones francamente exquisitos. Finalmente, fuimos a visitarla a la capital suiza en diciembre y nos pasamos a comprar algunos postres. La empresa son los mismos que hacen los chocolates Lindt y son un verdadero emporio del chocolate. Tienen varias tiendas y cafés (en Suiza y en otros países), una de ellas en el aeropuerto de la ciudad, pero en pleno centro queda una gran pastelería, con un área de café en el que se puede comer algo sencillo.





Los bombones son verdaderas obras maestras, pero sus dulces no se quedan atrás, con gran calidad y frescura. Entre los que probamos, la tarta de trufas de chocolate negro es perfecta en su equilibrio de sabores amargo, dulce y una textura firme y suave. También es deliciosa su tarta de avellanas con chocolate y crema... Sin duda la calidad es excelente, y su atención muy cordial.

La tienda ofrece miles de tentaciones; bombones grand cru, galletas, dulces... Los precios son caros, uno 8 o 9 francos cada postre, igual sus bombones no bajan de 10 euros las cajas pequeñitas, pero creánme, bien vale la pena. Para asomarse a todas las delicias que hacen... (pinche aquí).




Sprüngli 
Bahnhofstrassde, 21
8001 Zúrich
Todas las direcciones (pincha aquí)

24 enero, 2016

Tapas y vinos por Córdoba

El plato estrella de la ciudad: Berenjenas con melaza de caña de Casa Pepe.

Hace poco estuve de visita en Córdoba (España), así que llamé a una amiga bloggera: Delikat Essences que conoce bien la ciudad para que me recomendara algunos lugares, y por coincidencias pudimos hacer una pequeña e improvisada reunión de bloggeros junto nuestro querido Sorokin, del Diario de un aburrido. No son muchos los lugares que fui y dejé a un lado los más modernos, que hay una cantidad considerable de excelentes restaurantes, incluso con su estrella Michelin. Así que haré un paseo por cuatro de sus clásicos, ordenando mi lista de más a menos.


Mazamorra.

1-Taberna Pepe de la Judería: Más conocido como Casa Pepe. Fue el sitio que eligió nuestra bloggera guía para encontrarnos, y nada más acertado, volví todos los días. El lugar tine tres áreas, una pequeñísima barra y un área de tapeo. En el segundo piso, el restaurante, acogedor, con manteles blancos, en el que también se pueden comer algunas tapas pero ofrecen platos más elaborados. La atención es excelente: amables, cordiales y siempre puntual. La relación calidad precio no podría ser mejor. Tomamos la mazamorra, que es un plato precolombino que antecede al salmorejo, como bien nos explicó Delikat. Absolutamente delicada, con una textura espesa y equilibrado toque de ajo. Las berenjenas con melaza de caña, son imbatibles, tuve que ir a probarlas todos los días: crujientes y doradas por fueras, suaves por dentro. Lo justo de gruesas...




En la parte del restaurante probamos las vieras asadas con erizos, acompañadas de verduras salteadas y gazpachuelo. La verdad es que todo allí es recomendable, como su presa ibérica y su gran variedad de tapas: salmorejo, churritos de choco, bacalao. De sus postres bien vale probar su bizcocho de naranja con helado de aceite de oliva, una delicia. Tienen una carta de vinos excelentes y nos encantó el rioja: La Montesa.




El lugar es bonito, agradable, con una atención que da gusto, y precios acordes con lo que ofrecen. Así que es mejor reservar tanto para tapear como para cenar. Ofrecen medias raciones.

Taberna Pepe de la Judería
Calle Romero, 1
14003 Córdoba
Teléf.: +34 957 200 744



Tapas

Restaurante



2-El churrasco:  En la misma calle de Casa Pepe, más adelante queda este restaurante que también tiene su área de tapas. Muy recomendable. Para los que adoramos probar cosas es genial porque uno se puede medir una media ración de lomo de buey, por ejemplo, que lo preparan a la vista del público. Lo que más me gusto, sin duda sus croquetas de pringá de cocido, absolutamente deliciosas: crujientes, doradas, gustosas, no demasiado gruesas... también nos encantó los cogollos de lechuga con ajitos fritos y anchoas, una combinación de sabores fuertes que aderezan perfectamente el vegetal. Sus berenjenas con salmorejo son demasiado gordas y poco doradas, aunque con buen sabor. La decoración no es especialmente bonita pero tiene una atención de primera. 

El churrasco:
Calle Romero, 16
14003 Córdoba
Teléf.: +34 957 290 819



Tapas



3- Casa el Pisto (Taberna San Miguel): Otro de los clásicos de la ciudad. La decoración es bonita con su exaltación de lo local, en la que se puede comer en un patio interno, decorado de azulejos con proverbios y sentencias tradicionales, plantas, fotos antiguas de toreros... la atención es correcta. Lo malo, es que no venden medias raciones, así que se hace cansino si no se va en grupo grande si lo que se quiere es comer tapas. Están bien sus chopitos, pero la verdad que de los tres platos que comimos ninguno levantó nuestro entusiasmo. Las croquetas quizá eran demasiado gordas y el gusto no era nada especial. Creo que la relación calidad precio no se compensa si se va de tapas. Quizá mejor acercarse a la barra e ir probando.

Plaza de San Miguel, 1
14001 Córdoba
Teléf.: +34 957 47 01 66







4- Bodegas Campos: Un restaurante con alcurnia, en los barriles que decoran uno de sus pasillos están las firmas de personajes tan variopintos como Tony Blair, la Duquesa de Alba, Felipe y Letizia en sus tiempos de príncipes o Maribel Verdú que deja constancia de lo inolvidable de su paso por allí. El lugar, sin duda es precioso, una casa antigua, bien decorada y con muchos muchos salones. El área de tapas, que es la que fuimos, está a la entrada, bonita, algo abigarrada en espacio. Los camareros andan muy tensos, la atención no es muy cuidada. 

Pedimos solo una ración de queso y, quizá arriesgándome demasiado, pedimos unos raviolis de bacalao, que fueron absolutamente decepcionantes. Tal como se ve en la foto, los bañan con una salsa excesivamente espesa de bechamel, eso se puede decir que es un toque viejuno total para un plato que pretende ser una alternativa a la carta tradicional que ofrecen. Luego, la pasta de los ravioles era hecho de harina de arroz, demasiado hecha, así que se deshacían al coger un trozo, y luego que es una pasta tan fina que no sirve para la cantidad de relleno del ravioli. El gusto: nada memorable y bastante anodino. Sin duda, una pésima relación calidad precio, porque los raviolis, cuestan 14 euros y son dos trozos que ven en el plato, de una calidad lamentable. Sospecho que es un lugar que vive de su fama otrora ganada.



Bodegas Campos
Calle Lineros, 32
14002 Córdoba
Teléf.: +34 957 49 75 00